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[Artículo publicado en VI Biennal Internacional de Ceràmica. Manises, Ayuntamiento de Manises, 2003, pp. 101-117. I.S.B.N.: 84-921777-3-X]
Alfonso Blat (Benimàmet, 1904-Valencia, 1970) es un ceramista bastante olvidado cuyas innovadoras aportaciones teóricas y prácticas vistas desde la perspectiva actual, transcienden al tiempo en que se realizaron. Blat, al poner en práctica lo aprendido en su periodo de formación realizado por Europa entre los años 1931 y 1932, marca el punto de inflexión de una nueva época en la cerámica valenciana al ser capaz de superar una producción cerámica ligada a la tradición regional o, en el mejor de los casos, cuya mayor innovación radicaba en el protagonismo de las decoraciones de tendencia figurativa de base académica o de querencias historicistas.Pero también hoy, cuando tanto la industria como la artesanía cerámica se encuentran en un momento de crisis aguda por problemas, entre otros, de identidad y de falta de sintonía con las necesidades y gustos de la sociedad contemporánea culta, hacer una relectura de las aportaciones teóricas y prácticas de Alfonso Blat puede ser de utilidad para encontrar cauces que permitan superar alguna de las vicisitudes por las que atraviesa la producción cerámica en la actualidad. Tres son los aspectos que caracterizan el pensamiento de este ceramista: La valoración de la técnica y las cualidades propias de la cerámica, el empeño por superar la tradición y hacer una cerámica para el presente, y la confianza en la enseñanza como método de superar el atraso.
La materia cerámica como portadora de valores estéticos propios, es un concepto que Blat capta en su primer viaje de estudios por Europa y del que jamás se desprenderá, convirtiéndose, junto a la técnica, en un punto esencial de su ideario estético y el principal motivo vital de su obra. En uno de los primeros escritos que se conservan de este ceramista ya queda patente esta preocupación teórica:“... no basta saber dibujar o pintar para poder actuar de ceramista; el dibujo o pintura que en algunos casos decora al objeto, es muy secundario a su belleza. El arte en la cerámica no consiste en adaptar unos dibujos, más o menos floridos y acertados de color, a un vaso, no podrá llamarse ceramista quien no conozca otra cosa; en la cerámica artística el arte está en la misma técnica, y su calidad de materia es su belleza (...).
Las obras que con mayor orgullo vemos expuestas en las vitrinas de los museos de Sevres o Meissen, no son concebidas o realizadas por dibujantes ni pintores, son las cubiertas de cristalización u otros efectos producto de la más delicada técnica material. El rojo de Dulton, los craquelés y flammes de China, los gres de Copenhague y tantas otras cerámicas sin dibujos como podríamos citar, son pura técnica del ceramista. Estudiemos si no las obras codiciadas de los famosos artistas de la cerámica: Lenoble, Mettehey, Simnen, Chapelet, Rivier Gauset y otros, donde veremos que el arte es todo técnica y el factor mayor es el fuego” (1). Exaltación de la técnica y de las cualidades materiales de la cerámica que se verán plenamente reflejadas en el conjunto de la obra que Blat realiza desde 1931 hasta el final.
Superar la tradición es otra de las inquietudes de Alfonso Blat que vinculará permanentemente a su empeño por realizar una obra cerámica para la sociedad contemporánea; se trata de una idea que es perfectamente válida 64 años después, y conviene tenerla muy presente hoy, ya que en muchos ámbitos está olvidada: “Un Museo de Cerámica, muy bien, sí, hace años que debiera haberlo para recoger las cerámicas interesantes (...) Hágase el Museo, pero no nos limitemos a desempolvar viejos cacharros.
Veremos en este Museo, como los ceramistas de cada época, de cada generación y de cada siglo, resolvieron sus problemas superando a su generación anterior y aportando nuevos conocimientos para sus sucesores. Pues hagamos nosotros otro tanto, resolviendo nuestros problemas, haciendo algo de nuestra época para la historia, que sea superior a lo pasado (...) no debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos a contemplar lo que hicieron nuestros antepasados, ni a copiar imitando exactamente sus obras” (2).
Respecto a la realización de reproducciones siguiendo la técnica tradicional, Blat escribía: “ ... pláceme que haya quien ejecute y conserve cuidadosamente esta técnica, en ello tenemos a don José Gimeno de Manises de quien todos conocéis sus primorosos trabajos tan magistralmente realizados, pero no nos empeñemos en hacer todos lo mismo porque este comentario que acabo de citar, podría interpretarse de la siguiente manera: En el siglo XX, en España sabían y hacían en cerámica lo mismo que en los siglos XVI o XIX. Esto no. Debemos de hacer algo para llenar con personalidad de época las páginas de la historia del siglo XX” (2).
La confianza en la enseñanza de calidad, como la mejor manera de superar el atraso endémico de la cerámica española del momento, es otro de los principios que Blat trató de reivindicar siempre que tuvo ocasión:
“Actualmente empero, y desde hace muchos años, estamos un tanto desprestigiados en la industria de la cerámica; avanzaron velozmente todos los países de Europa en el perfeccionamiento de esta técnica y en nosotros vino la decadencia, sin introducir una mejora, sin darle un nuevo impulso, fuimos perdiendo nuestro mercado exterior; ya no salen aquellos barcos cargados de azulejos y mayólica hacia América y, lo que es más doloroso, nuestro mercado interior lo vemos hoy invadido por cerámica extranjera que el público adquiere con marcada preferencia”.2
“Hay que rejuvenecer y situarse en el día que se vive;en cerámica [tenemos que] situarnos a la altura de otros países. Hay que adueñarse de los conocimientos cerámicos de Europa para ponerlos al servicio del aprendiz, del artesano español”. 2
"... hoy los medios de divulgación son tan extensos que podemos adquirir estos conocimientos prescindiendo de la contratación de técnicos extranjeros ¿Cómo? En los lugares de aprendizaje, en la escuela.
Digo en los lugares de aprendizaje y no de enseñanza, para decir; no en las Escuelas de aulas con grandes encerados y tiza, sino en las escuelas de grandes talleres bien dotados de maquinaria y elementos prácticos experimentales de trabajo, para el aprendiz, para el obrero, para el técnico. Así lo consiguieron otros países y así continúan mejorando progresivamente su industria" (2).
Obviamente, en el campo de la enseñanza cerámica se ha avanzado bastante desde que Blat formulara estas ideas, pero aún nos queda mucho por aprender en lo se refiere al aprovechamiento de la inversión que la sociedad en su conjunto realiza en formación. Conviene recordar al respecto, el despropósito que supone el estar dedicando cuantiosos recursos económicos para formar a profesionales ceramistas que estén a la última en tecnología, en diseño o en creatividad y, por contra, despreciar las aportaciones que éstos pueden hacer, al empeñarnos en fomentar o potenciar la realización de reproducciones o recreaciones de obras pertenecientes a estilos históricos ya superados. Seguro que si pudiera, Alfonso Blat nos diría hoy que ya es hora de dejar de comportarnos como si estuviéramos viviendo en siglo XIX.
En todo caso, si albergamos alguna duda de lo que este ceramista quería, siempre nos quedarán sus cerámicas.
Notas:
1. Archivo A. Blat del MCM, doc.: 1.10.1.1, “Informe”, Texto manuscrito asociado al de la conferencia pronunciada por encargo de la Sección de Artesanía de la Hermandad de la Ciudad y del Campo, Valencia, finales de 1939.
2. Archivo A. Blat del MCM, doc.: 1.10.1.1, “Fragmentos de cerámica”, Texto manuscrito de la conferencia pronunciada por encargo de la Sección de Artesanía de la Hermandad de la Ciudad y del Campo, Valencia, finales de 1939.
1904. Nace en Benimàmet (Valencia)
1918-1925. Inicia sus estudios artísticos en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia.
Cursa estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde obtiene el título de Profesor de Dibujo en 1925.
1923-1928. Trabaja en la industria cerámica de Manises, probablemente en la fábrica de Hijos de Justo Vilar S.C. y en la de Vicente Gimeno Díes.
1928. Instala su propio taller de cerámica en Benimàmet.
1931-1932. Pensionado por el Centro de Perfeccionamiento Profesional Obrero, dependiente del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (O.M. de 17/07/1931), estudia durante trece meses en los principales centros productores de cerámica de Europa: Instituto Nacional de Cerámica y Manufactura de Porcelana de Sèvres, industrias de porcelana de Limoges y Vicerón en Francia; Liceo de Arte Industrial de Praga y laboratorios de materiales cerámicos de Fróhlich en Roumenice, Checoslovaquia; manufacturas de porcelana de Meissen (Sajonia) y de Nimphenburg (Baviera) en Alemania; y Gouda en Holanda.
1932-1934. Colabora con el escultor Tonico Ballester en la realización de pequeñas esculturas en cerámica.
1934. Expone en los escaparates de Casa Gil, Valencia. Algunas de les piezas son fruto de la colaboración con Tonico Ballester.
1935. Primera exposición individual en una sala de arte, celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Valencia.
1936. Exposición individual en la Sociedad Española de Amigos del Arte en Madrid, apadrinado por su hermano Ismael, pintor de éxito en aquellas fechas, que también expuso dos pinturas al óleo.
Por concurso-oposición accede a la plaza de Ayudante del Taller de Cerámica en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia.
1937-1939. Para poder sobrevivir en esta época, realiza trabajos varios, como por ejemplo fotografías en esmalte sobre metal para joyería, lápidas de cementerio, etc.
1940. Se casa con Amparo Saborit Coy. Un año después nace su hija Mª Amparo.
Durante la década de los 40 se inicia su colaboración con empresas de los sectores cerámico y auxiliar, primero en Mosaicos Nolla, SA y después en Nalda, La Hispania, Francisco Lahuerta, etc. a las que aporta sus conocimientos técnicos.
1944. Por concurso-oposición accede a la plaza de Maestro de Taller de Cerámica Artística en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia.
Traslada el taller a la calle Joaquín Costa, nº 1, de Paterna.
1945. Exposición individual en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid. El Estado adquiere cinco de las obras expuestas para el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid.
Exposición individual en la Sala Busquets de Barcelona.
1947. Exposición individual en la Galería Quint, Palma de Mallorca.
Exposición individual en la Sala Busquets, Barcelona.
Exposición individual en la Sala Alonso, Bilbao.
Aprueba por concurso-oposición la plaza de profesor de Cerámica Experimental y Artística de la Escuela Práctica de Cerámica de Manises.
Obtiene la tercera medalla en la Exposición Nacional de Artes Decorativas celebrada en Madrid.
1948. Es nombrado director de la Escuela Práctica de Cerámica de Manises.
Nace su segunda hija, Mª Isabel.
1949. Obtiene la segunda medalla en la Exposición Nacional de Artes Decorativas de Madrid.
Enferma de asma, mal que llegará a hacerse crónico y que se agrava por la continua manipulación de los materiales empleados en la producción cerámica.
1956. Realiza en el Ateneo Mercantil de Valencia la que sería su última exposición individual.
1957. Durante los meses de septiembre y octubre viaja por Europa con una beca del Ministerio de Educación Nacional para estudiar la organización y sistemas pedagógicos de las escuelas de cerámica más importantes de Francia, Alemania e Italia.
1958. Junto con Federico Gimeno –secretario de la Escuela de Cerámica de Manises-, Blat crea en Manises una fábrica de esmaltes y colorantes para la industria cerámica.
1962. Invitado por la Sociedad Española de Cerámica pronuncia una conferencia sobre cubiertas artísticas de cristalización, en la 4ª Semana de Estudios Cerámicos realizada en Madrid.
1965. Es nombrado presidente de la Sección de Arte Cerámico, de la Sociedad Española de Cerámica.
1966. Excedencia voluntaria de la plaza que ocupa como Maestro de Taller en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia.
1967. Es nombrado miembro del Patronato del Museo municipal de Manises.
1970. Muere en Valencia el 11 de junio.
1986. Exposición Homenaje con motivo del Congreso Internacional de Cerámica, en el Centro de Cultura de la Caja de Ahorros de Valencia.
Exposición Homenaje con motivo del XV Concurso Nacional de Cerámica, Museu de Ceràmica de Manises.
1987. El Ayuntamiento de Manises le dedica la avenida donde está situada la nueva Escuela de Cerámica de Manises.
1988. Amparo Saborit (viuda de Blat) hace donación de veinte piezas de cerámica de Alfonso Blat al Museu de Ceràmica de Manises.
1990. El Museu de Ceràmica de Manises adquiere 4 obras de Blat a Amparo Saborit para completar la colección de este ceramista.
1991. El Museo Nacional de Cerámica González Martí adquiere 7 obras de Blat a Amparo Saborit.
1993. Después del fallecimiento de Amparo Saborit, sus hijas venden, por un precio simbólico, la biblioteca y el archivo de Alfonso Blat al Museu de Ceràmica de Manises.
![]() | Monjitas (1933) modelado de Tonico Ballester 215 x 99 x 66 mm | ![]() | Visitación (1933) modelado de Tonico Ballester 213 x 266 x 217 mm | ![]() | Vas amb tres nus (1933-35) modelado de Tonico Ballester 177 x 130 mm |
![]() | Gres (1953) 310 x 222 mm | ![]() | Gres (1955) 264 x 143 mm | ![]() | Gres (1950) 290 x 214 mm |
![]() | | ![]() | Gres (c. 1955) 201 x 100 mm | ![]() | Loza ferruginosa 139 x 101 mm |
![]() | Gres (c.1950) 257x113 mm | ![]() | Gres (c. 1950) 167x165mm | ![]() | Gres (c. 1955) 138x136mm |
![]() | Gres (c.1950) 140x96mm | ![]() | Gres (c.1950) 107x221mm | ![]() | Gres (c.1945) 345x232mm |
![]() | Gres (c.1950) 173x101mm | ![]() | Loza calcárea 240x135mm | ![]() | Gres (c.1950) 296x183mm |
![]() | Gres (c.1950) 247x162mm | ![]() | Pruebas de cristalización sobre azulejos de 50x50mm (ca.1950) | ![]() | Pruebas de cristalización sobre azulejos de 50x50mm (ca.1950) |
![]() | Pruebas de cristalización sobre azulejos de 50x50mm (ca.1950) | ![]() | Gres (c.1950) 145x213mm | ![]() | Loza ferruginosa (c.1945) 191x110mm |
![]() | Porcelana (c.1945) 115x117mm | ![]() | Gres (c.1950) 265x116mm |