La necesidad que tenía la industria cerámica de Manises de mejorar las cualidades técnicas y la estética de sus productos para poder competir y satisfacer la creciente demanda de una sociedad que estaba inmersa en un importante crecimiento demográfico –por la mejora del nivel de vida y de las condiciones higiénicas y sanitarias, se resolvió con la mejora de los procesos técnico productivos y con la formación profesional de los operarios.
Entre las innovaciones técnico-productivas que se adoptan en este periodo y que tienen una mayor repercusión en el sector de la loza decorada cabe señalar tres:
La utilización -de manera generalizada- de la pasta blanca calcárea de apariencia similar a la porcelana o la loza feldespática; el uso de moldes de escayola para simplificar el proceso de reproducir en grandes series la forma de cualquier tipo de pieza, especialmente las de perfil complicado o con relieves; y el empleo de trepas y al aerógrafo para realizar las decoraciones pintadas de una parte significativa de la producción.
Por lo que se refiere a las mejoras adoptadas en la producción de azulejos podemos destacar: La automatización del prensado, con la implantación de las prensas semiautomáticas a partir de 1920; la sustitución, en parte de los hornos tradicionales intermitentes por los pasaje a partir de 1930; el perfeccionamiento de la decoración por el sistema de trepas y la incorporación de las decoraciones en relieve y entubado, denominado “sistema belga” .
La industrialización y el buen nivel que alcanza la cerámica de Manises a finales del siglo XIX y que se consolida durante el primer tercio del XX, se ven bastante bien reflejados en la seleccionada muestra que se expone en este espacio, con muestras significativas de azulejos decorados por el sistema de trepas y la técnica del entubado, equiparables, estas últimas, a las mejores producciones europeas coetáneas, destacando las jambas, los zócalos y carteles publicitarios, de estilo Modernista y Art déco, realizadas en las fábricas de Justo Vilar e Hijos, José María Verdejo, Leopoldo Mora y Francisco Lahuerta.
En lo referente a las piezas de volumen también tienen notable relevancia las de carácter historicista y en especial las de estilo Hispanoárabe en reflejo metálico; sin olvidar las decoradas en policromía sobre pasta blanca con las mismas influencias estilísticas que presenta la azulejería. Al final del recorrido se encuentran las vitrinas monográficas dedicadas a los juguetes, a los botijos de fantasía, a los filtros de agua -sistemas Pasteur y Sinaí- y a la porcelana, esta última, introducida tardíamente en Manises, a partir de 1943, en la fábrica Cerámicas la Hispania.
![]() | ![]() |
| Botella modernista, Manises (ca.1910) | Botijo antromorfo, Manises (ca. 1930) |
![]() | ![]() |
| Arrimadero, Manises, Domínguez Hno. y Trigo (c. 1920) | Arrimadero, Manises, Fca. Leopoldo Mora (c. 1930) |
© MCM / Josep Pérez Camps